Que significa ser lector en la iglesia.

En el último año el papa Francisco piensa que el lectorado ahora es universal, es decir para hombres y mujeres. Anteriormente solo estaba destinado para los hombres que iban camino al sacerdocio, pero excepcionalmente y en la práctica de la vida litúrgica, muchas mujeres y hombres fueron asimiento responsabilidades en las celebraciones. Pero ahora el Papa quiere que este ministerio debe ser instituido en las diferentes diócesis, por ahí estamos esperando las nuevas instrucciones,

Lo que no podemos olvidar, que los ministros de la palabra o lectores, son personas muy importantes para la iglesia, porque su vida está comprometida a través de sus acciones, de su modo de vida y cariño a toda la vida de la iglesia y en particular de la Biblia. Por eso siempre están leyendo las Sagradas escrituras para dar sentido de vida de su ministerio.

Los lectores en las misas suelen ser fieles del pueblo de Dios, hombre y mujeres, incluso niños, adolescentes o jóvenes que prestan este servicio a la Iglesia y nos hacen sentir más próxima la palabra de Dios. Asiduamente participan de las liturgias y ceremonias importantes.

No olvidemos que el cargo de lector se instituyó en la Iglesia para leer la palabra de Dios en las reuniones litúrgicas. Pero no sólo esto. En la Misa y en otras acciones sagradas enunciará las lecturas tomadas de la Sagrada Escritura (a excepción del Evangelio que está reservado para el diácono, el sacerdote o el Obispo). Si falta el salmista, recitará el salmo entre las lecturas; cuando en el momento no haya diácono o cantor publicará las intenciones de la oración universal, la así llamada oración de los fieles en las que se piden por diversas intenciones. Al lector también se le encarga dirigir los cantos en estas celebraciones litúrgicas, dirigiendo y animando al pueblo a participar activamente en ellos.

En algunos casos muchos de los ministros de la palabra o lectorado, ayudan para los fieles a que sean mejores cristianos, y puedan conocer la misma palabra de Dios, es decir, hacen de catequistas, pero también para que puedan cumplir con las exigencias de la iglesia, como los sacramentos y las fiestas de guardar.

La importancia del lectorado radica en que sea capaz de transmitir con su vida, con sus obras y con sus acciones un profundo amor a las Sagrada Escritura traducido en la adecuada preparación de las ceremonias litúrgicas, así como en su capacidad por lograr una adecuada participación de los fieles en dichas ceremonias que los lleve a nutrirse de la Palabra para luego encarnarla en su vida diaria.

Por este ministerio en la parroquia tiene un gran valor que da una dignidad a la misma iglesia. De ahí que debemos estar siempre atentos y vigilantes en la formación personal, en la vivencia de nuestra vida cristiana y en el servicio permanente y desinteresado.

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