Mons. Coter: “Hay personas que viven lamentándose y no hacen nada para cambiar su sufrimiento”

Mons. Eugenio Coter, Obispo del Vicariato Apostólico de Pando, en su homilía de este domingo desde la comunidad de Sena, a la luz del Evangelio compartió su reflexión animando a evitar la pereza y hacer algo para cambiar, cuando algo nos cause sufrimiento.

“Había una vez tres ángeles que estaban caminando en peregrinación por el mundo, Gabriel, Rafael y Miguel, llegaron a una comarca de campo, preguntaban donde se podían hospedar, tenemos que imaginarlos no con alas, sino como viajeros, y les dijeron que no hay hospedaje, pero allá en la casucha, una señora debe tener unas camas para que se puedan quedar porque ha quedado sola la señora con sus dos hijos ya que su esposo murió. La casucha era pobre, y le dijeron si podían quedarse por esta noche y la señora los hace pasar, le dice que son pobres pues  toda la familia vive de una vaca, y esa noche cenaron solo leche. En la madrugada cuando salieron, Rafael sacó la espada y le dio una herida mortal a la vaca y se fueron, parecía un gesto malo; pero luego de un año volvieron a pasar y cuando llegaron encontraron un letrero que decía hospedaje en la misma casa; había cambiado todo, un jardín florecido y la casa ya estaba bien, la señora les dijo que cuando los tres viajeros se fueron encontraron la vaca muerta y pensaron que no podían vivir, entonces pensaron ¿que podríamos hacer?, la carne de la vaca nos dio de vivir algo de tiempo posible, y entonces cada hermano hizo algo para seguir adelante, con el estiércol ayudó a hacer flores, buscaron madera para hacer un cerco para proteger las flores, la señora buscó piedras para hacer el enlozado en la casa. Entonces Rafael, Gabriel y Miguel dijeron que de verdad ha funcionado”. La moraleja de la historia es que a veces vivimos de nuestra miseria, pero no hacemos nada para cambiarlo, manifestó Mons.

El Obispo también dio el ejemplo de  una señora que se confiesa quejándose de su esposo que toma y la trata mal, pero que en cincuenta años no hizo nada para cambiar la situación pues así conoció a su pareja, “¿que hizo para cambiar la situación?, eso es vivir de una vaca, es conformarse con lo que hacemos, muchas veces me sucede cuando hablo con los papás, que sus hijos andan mal, y les digo cuánto es que dura esta situación y que has hecho para cambiar, y me dicen que no hicieron nada, no solo se vive de la vaca cuando las cosas andan bien”.

“Hay personas que viven lamentándose y no hacen nada para cambiar su sufrimiento, y ustedes dirán que tiene que ver esto con el Evangelio, las palabras de Pedro que decía: Maestro que bien estamos aquí, tenemos tres carpas una parta ti, Moisés y ellas, para ellos ni le interesaban, estaban bien, y conservémoslo así como está, cuando alguien dirá, ¿por qué no luchas para cambiar las cosas?, es que las cosas, cuando te equivocas, pueden empeorar, entonces, ¿de que te lamentas si no lo intentas?, conservamos esta experiencia y no la cambiamos”.

“Muchas veces en nuestro corazón somos así, por una experiencia linda o por experiencias malas, y  pasamos la vida lamentándonos y no hacemos nada para cambar las cosas. Esto es dormirse encima de las cosas, es ser perezosos, no hacer nada, morirnos de falta de alimento”

Mons. dijo que el evangelio de hoy nos invita a no quedarnos en la experiencia, sino que a partir de las experiencias se puede hacer un camino de cambio en la vida, a nivel individual, personal, y de país, hacer caminos que cambien la realidad, pues el riesgo de ser pasivos y lamentarse es grave. “Luchemos en la vida para cambiar las cosas, porque los desafíos de la fe son grandes, porque seguir a Jesús requiere madurez, Espíritu Santo y esta experiencia es necesaria, y hay que dar espacio a la oración. Pidamos que en esta oración podamos tener el espíritu de Dios que nos indique el camino” puntualizó.  

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