Mons. Antonio Reimann:  No estamos solos, el Señor no nos abandona.

Desde el Hospital Remanso en la ciudad de Santa Cruz, Mons. Antonio Reimann, Obispo del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez, que se recupera favorablemente del COVID – 19, da un mensaje de esperanza a toda la Iglesia, motivando la misión, el ministerio sacerdotal, la solidaridad, y pide abrir el corazón a Dios, asegurando que “el Señor no nos abandona” y deseando “que estos días Santos del Triduo Pascual, quedándonos en casa, nos ayuden en la renovación integral para ser auténticos testigos de Cristo que murió, resucitó, y sigue vivo entre nosotros”.

Queridos Hermanos y Hermanas en Cristo Nuestro Salvador

En este día del Jueves Santo, día de la Institución de la Eucaristía, del Sacerdocio Ministerial, y del Mandamiento del Amor Fraterno, les saludo y oro por Ustedes desde mí Cenáculo del Hospital Remanso en Santa Cruz.

En estos tiempos difíciles, agradecemos al Señor que se quedó con nosotros para siempre en la Eucaristía.

Ésta es la fuente de nuestra esperanza cristiana, pues no estamos solos, abandonados, él está con nosotros.

Junto con todos los sacerdotes del Vicariato y del mundo entero, agradezco al Señor por su llamado a renovar todos los días los misterios de nuestra salvación en la Santa Misa, donde se cumple su promesa: “Yo estaré con ustedes todo a los días hasta el final de los tiempos” (Mt 28, 16-20).

Y bendigo al Señor por todos los bautizados, que encuentran su sentido de vida, y su alegría en el servicio desinteresado al prójimo.

Animadora de esta misión a lo largo de la historia de la Iglesia ha sido la Vida Consagrada junto a los Fieles Laicos comprometidos en la caridad fraterna.

Confío al Señor, que tampoco hoy faltarán en nuestras parroquias las personas generosas, que no pasarán de largo frente al hermano sólo, enfermo y desamparado.

Les agradezco y bendigo por todas estas iniciativas animadas por nuestra Caritas Parroquial, Pastoral de Salud, por otras Instituciones y personas particulares, en favor de los más necesitados.

El Papa Francisco en su catequesis del Miércoles Santo nos recordaba a todos: “El poder de este mundo pasa, mientras el amor permanece. Sólo el amor guarda la Vida que tenemos, porque abraza nuestras fragilidades y los transforma… Desde El corazón abierto del crucificado, el amor de Dios llega a cada uno de nosotros…Abramos le todo el corazón en nuestra oración. Dejemos que su mirada se pose sobre nosotros, y comprenderemos que no estamos solos, sino que somos amados, porque el Señor no nos abandona, y nunca se ha olvidado de nosotros”.

Les agradezco por sus oraciones elevadas al cielo, por todos los que hemos sido afectados por el coronavirus.

A Dios gracias hay mejora. Recemos también por todos que están cerca de nosotros en los hospitales preocupados por nuestra salud.

Que estos días Santos del Triduo Pascual, quedándonos en casa, nos ayuden en la renovación integral para ser auténticos testigos de Cristo que murió, resucitó, y sigue vivo entre nosotros.

Permitamos a la Virgen Inmaculada, que nos ayude a ser dóciles al Espíritu del Señor en estos Días Santos y en toda nuestra vida.

Fraternalmente, + Antonio Bonifacio

fuente Iglesia VIVA

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