San Eugenio de Mazenod sigue inspirando a los misioneros.

Los misioneros Oblatos de María Inmaculada presentes en la arquidiócesis de Santa Cruz celebraron la fiesta de San Eugenio de Mazenod. Fue el P. Lucas Casaert quien presidio la eucaristía y el P, Guillermo Siles Paz, ha predicado.

Fue una noche muy fría en la ciudad de Santa cruz, pero pese a este clima los fieles de la comunidad martiniana participaron activamente en la celebración. Porque tanto los catequistas y servidores de la palabra organizaron la eucaristía con varios símbolos que nos invitan a vivir la misión desde la parroquia.

En la parroquia, San Martín de Porres, los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, están presentes desde el año 1964, cuando el P, Enrique Bujold, junto con otros misioneros como Jaime Gagnon y el Hno. Raymundo Godbuot, vieron la importancia de tener una presencia misionera en la zona tropical de Bolivia, en Santa Cruz de la Sierra. Muchos de los que han pasado por la parroquia hoy están muertos, pero siguen hoy presentes animando y actualizando la presencia misionera. El más antiguo es el P, Lucas Casaert que está presente desde hace más de 40 años, mientras que los padres Guillermo Siles y Miguel Córdoba están desde hace 5 años.

Recordando a San Eugenio.

En la homilía, el P. Guillermo  Siles Paz, recordó al fundador de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. San Eugenio de Mazenod, Nació en Aix de Provenza, Francia un 1 de agosto de 1782 y murió el 21 de mayo de 1861. Vivió en Francia después de la revolución francesa y sufrió desde adentro toda la crisis de la post revolución. Experimento el hambre, exilio, la represión y fue testigo de cómo a la Iglesia la destruyeron. Vivió de cerca como a los políticos de ese tiempo eran perseguidos.

El fundador de los oblatos consagró su vida a la reconstrucción de la Iglesia en Francia, partió desde Aix de Provenza hasta lograr tener un grupo misionero, como eran los misioneros de Provenza, desde el año 1816 eran misioneros que reaviven la fe, en un país destruido y perseguido. Su misión en las cárceles, entre los pobres y entre los perseguidos de su tiempo. San Eugenio consolidó la congregación el año 1826 con la aprobación de las constituciones y reglas, y se tiene el nombre definitivo de Misioneros Oblatos de María Inmaculada.

Los Oblatos misioneros de Siempre.

Desde sus primeros años, ya como misioneros de los pobres, decide enviar a los misioneros a territorios lejos de Europa. América del Norte 1841, Asia (Ceilán) 1847, y África 1849, son los mensajeros del Salvador, que llevan a Cristo resucitado. Debemos de ir a los pueblos pobres para anunciarles la Buena Noticia,  a los pueblos excluidos y marginados y hambrientos de la fe. Sus primeras misiones han marcado mucho la presencia de la iglesia y hasta hoy se nota el efecto de esa primera evangelización.

A Bolivia llegaron en dos momentos, antes de la Guerra del Chaco, llegaron a Chaco Boliviano en año 1925, pero después de la guerra se quedaron en Paraguay y denominados como la provincia del Pilcomayo. Pero otra vez en el año 1952, después de la revolución nacional, se instauraron en los Centros mineros. Fueron enviados para evangelizar a los comunistas y combatir la borrachera.  Desde ese año hasta hoy están presentes en 5 diócesis llevando el evangelio y mostrando a Jesucristo encarnado en la vida cotidiana.

Los misioneros encarnados en la realidad.

San Eugenio tenía un amor a la Iglesia, por lo que todo oblato debe mirar a la Iglesia como la forma de llevar las buenas noticias y la esperanza a los pueblos. Pero también comprometidos con la evangelización de pueblos nuevos, es decir, ser misioneros en las misiones difíciles, por lo que se han comprometido en hacer misiones populares y llevar la Buena Noticia a las familias para transformar la sociedad.

También hoy la congregación sigue formando laicos comprometidos para servir a la Iglesia y combatir todos los males de la sociedad e instaurar una sociedad donde haya, fraternidad, justicia y solidaridad.  

En forma particular hoy están los misioneros en Parroquias misioneras, de Campo de Oruro, barrios marginales de Cochabamba, en los Centros Mineros dl Norte de Potosí y en Santa Cruz de la Sierra. Además tienen obras de servicio y educación en comunicación, como es el Centro de Promoción OMI, que acompaña a los grupos y movimientos sociales a discernir y promover acciones de desarrollo humano, En medio de los pueblos indígenas del Altiplano tienen CEPA que ayuda a repensar los estudios de los mismos pueblos, la construcción sociocultural y el diálogo interreligiosos. Aunque en los últimos años, también trabajan defendiendo los recursos naturales, la defensa de la madre tierra y los daños medios ambientales. En CEPA dedican mucho tiempo a la formación medioambiental.

Finalmente los oblatos están dedicados a la radio y su incidencia en la comunicación popular, una comunicación alternativa de cercanía a los pueblos y naciones marginados, construyendo un discurso de inclusión y empoderamiento de los pueblos. Radio Pio XII con 60 años de vida sigue margando línea en una comunicación que construya la democracia y el desarrollo de los pueblos.

Jesucristo, hoy nos invita a estar unidos a él, a permanecer con él. Por eso los Misioneros Oblatos, enamorados de Jesucristo seguimos poco a poca la apertura a la misión, mirar la misión de puertas abiertas, de dejarnos desafiar por las nuevas realidades, que exigen nuestra presencia. Jesucristo es el gran fundador, que San Eugenio decía, nos acompaña en cada desafío que enfrentamos y nos hace audaces para responder a los signos de los tiempos.

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